Gracias Dios
Caminando por el desierto cansado y sin fuerzas para sostenerme encontré una vara de madera hermosa. Poco tiempo después encontré una fruta muy jugosa y al llegar a mi destino encontré a un hombre que había pasado por lo mismo, lo ayude, le di la vara y lo invite a comer pero al darme la vuelta para verlo partir ya no estaba y le di gracias a Dios por haberme ayudado como lo ayude yo.
Comentarios
Publicar un comentario